
Todas las personas que soy a los veinticinco. Las ciudades en las que viví, en las que hice amigos. En este libro las recorro, las escribo, las recuerdo, me despido. Lo inmortalizo por si algún día queda tan lejos que ya no pueda sentirlo. A todo lo que me guardo lo llamo souvenirs y lo meto en mi maleta porque tengo la certeza de que merecerá la pena conservarlo, es una carga que no pesa; como los caracoles con su casa a cuestas. Por culpa del ruido alguna vez creí no pertenecer a ninguna parte, pero al verlo así todo junto me doy cuenta de que es mío, es mi viaje. Te invito a recorrerlo y a quedarte con aquellos detalles en los que otros no suelen fijarse y, si pudiera sin sonar egoísta darte un consejo, probablemente diría: “recuerda con cariño, que al final es lo único importante”.



© Irene Sarriá.
